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De izq. a dcha., Mayte Valverde, Anna González Manjón y Elena Gómez del Pozuelo.
Más que romper techos: tres referentes que construyen el futuro
El liderazgo femenino ha dejado de ser una excepción para convertirse en el motor de una transformación cultural profunda. En sectores tan diversos como las finanzas, la tecnología o la ciencia, las mujeres no solo están ocupando espacios; están cambiando las reglas del juego. Con motivo del 8M, recogemos las voces de tres referentes que comparten sus perspectivas sobre liderazgo e igualdad, y analizan por qué el talento femenino es la clave para los retos del futuro.
Elena Gómez del Pozuelo, referente del emprendimiento digital y creadora de Womenalia; Mayte Valverde, presidenta de Women in Banking; y Anna González Manjón, responsable científica de Kilian Jornet Foundation, representan tres pilares clave y coinciden en una visión optimista: el futuro será de quienes sepan integrar todo el talento disponible, sin sesgos ni barreras.
Romper el primer muro: creer que es posible
Durante décadas, el mayor obstáculo fue la ausencia de espejos donde mirarse.
“Llevo 33 años en banca. El mayor desafío fue pensar que las mujeres quizá no teníamos cabida porque no teníamos referentes. Ahora sí que las hay, y eso cambia la percepción de lo que es posible”, comenta Mayte Valverde, presidenta de Women in Banking y exdirectiva del Banco Santander, entidad en la que ha sido Global Talent Manager, entre otros cargos.
En el mundo del emprendimiento, el desafío adopta otra forma: financiación y confianza. “Los proyectos fundados por mujeres reciben en torno al 5% de la inversión frente a los de hombres. A veces falta seguridad, pero también falta apoyo del entorno cuando te lanzas al vacío”, afirma Elena Gómez del Pozuelo, fundadora de Concilia.company y BebeDeParis, y consejera en Sacyr y Holaluz.
En el ámbito científico, la bióloga molecular Anna González Manjón advierte que el problema nace mucho antes de llegar al mercado laboral. Aunque en España el personal investigador femenino llega al 40%, en las carreras STEM la presencia de graduadas apenas roza el 35%. “Hay niñas con muy buenas notas en matemáticas que, por los estereotipos a edades tempranas, deciden no continuar”, explica. “Todos hemos oído hablar de Madame Curie o Margarita Salas, pero son figuras del siglo pasado. Las niñas necesitan referentes del día a día, científicas modernas y cercanas que expliquen lo que hacen”.
Un nuevo estilo de liderar: la fuerza de la diversidad
¿Qué significa hoy liderar? Para estas tres mujeres, las estructuras jerárquicas tradicionales están dando paso a modelos más colaborativos.
Para Mayte Valverde, “el liderazgo no tiene género, pero sí hay formas diferentes de abordarlo. Los gobiernos que mejor gestionaron la pandemia tenían habilidades comunes como la empatía y la escucha. Casualmente fueron liderados por mujeres. Las dos formas son necesarias para tener los mejores resultados”, asegura la presidenta de Women in Banking.
Para Gómez del Pozuelo, la tendencia es clara: “En general, las mujeres que lideran buscan más el consenso. Creo que viene del papel tradicional en la familia, de negociar constantemente. Ese estilo pasa a la empresa”.
González Manjón, que ha desarrollado su carrera entre el doctorado y la dirección científica, apuesta por el liderazgo compartido y la diversidad. “Se ha visto que la forma de liderar de las mujeres es mucho más cooperativa y comunicativa; se tiene más en cuenta a todo el mundo. No se trata de que haya más mujeres o más hombres, sino de que haya diversidad. Dependiendo del momento, necesitarás un estilo u otro, por eso es vital que estemos en las mesas de decisión”.
“No se trata de que haya más mujeres o más hombres, sino de que haya diversidad. Dependiendo del momento, necesitarás un estilo u otro, por eso es vital que estemos en las mesas de decisión”, Anna González Manjón.
Conciliación y flexibilidad: claves para avanzar
La maternidad sigue siendo un reto, pero la cultura social y empresarial está cambiando.
“Ahora los compañeros pueden tomar el mismo número de meses que la mujer y eso es un avance muy importante”, señala Valverde. “Pero cinco de cada seis mujeres amplían su permiso más allá de lo obligatorio frente a uno de cada dos hombres. La carga de cuidados sigue recayendo más en nosotras y eso impacta en el desarrollo profesional. En las empresas que fomentan la flexibilidad es donde estamos viendo más mujeres en puestos de decisión”, añade.
Gómez del Pozuelo aporta datos contundentes: el 76% de las mujeres cuando son madres ven que su carrera se para o retrocede, frente al 19% de los hombres, lo que evidencia la necesidad de seguir avanzando en igualdad real”.
González Manjón añade la presión social diferencial: “Si una mujer está muy dedicada a su trabajo, a veces es percibida como fría o desatendiendo a la familia; en los hombres, esto siempre se ha normalizado”. Sin embargo, la científica ve un rayo de esperanza en las nuevas leyes de conciliación en España. “El hecho de que la maternidad y paternidad sean iguales e intransferibles hace que haya una responsabilidad común y que la presión no recaiga solo en la mujer. La sociedad tiene que cambiar para que los hombres se involucren más en esta conciliación”.
“En las empresas que fomentan la flexibilidad es donde estamos viendo más mujeres en puestos de decisión”, Mayte Valverde (Women in Banking).
IA: el nuevo tablero (y la necesidad de estar dentro)
La irrupción de la inteligencia artificial abre una oportunidad enorme, pero también plantea un riesgo: que la tecnología herede los sesgos del pasado si no hay mujeres diseñándola e implantándola. Mayte Valverde destaca que los nuevos roles para adoptar esta tecnología en las empresas están relacionados con “cómo gestionas el cambio y cómo integras toda esa tecnología a nivel cultural”, e insiste en la importancia de “hacer auditoría de los algoritmos para asegurar que no tienen sesgos”.
Para Elena Gómez del Pozuelo, la clave es no quedarse fuera de esta ola: “Viene un tsunami: muchos puestos van a ser sustituidos… el truco es formarnos, estar al día, no parar de aprender e introducirlo en tu negocio o empresa”.
Cuotas, referentes y redes: acelerar el cambio
Las tres coinciden en algo: el cambio no se produce solo.
“Creo en las cuotas. Son las que nos han llevado a que ahora haya mujeres en los consejos. Si no, se perpetuaría por los siglos de los siglos”, defiende Valverde. “Necesitamos mover la aguja y esta no se mueve solo pensando en la meritocracia”.
“Son un mal necesario para acelerar el cambio”, coincide Gómez del Pozuelo. “Cuando el presidente es hombre tiende a buscar hombres de su confianza. No porque no haya mujeres válidas, sino porque no se les ocurre buscarlas”.
Para González Manjón, analiza la situación en el mundo científico: “Hay igualdad en las etapas iniciales, como en el doctorado, pero el problema aparece al saltar a posiciones de liderazgo, como ser investigadora principal o dirigir grupos. Durante muchos años, en las instituciones solo se veían hombres y esa falta de apoyo histórico aún pesa”.
“La cuotas son un mal necesario para acelerar el cambio”, Elena Gómez del Pozuelo (Womenalia).
Las redes de apoyo son determinantes. Women in Banking impulsa mentoring y visibilización de talento femenino en el sector financiero. “Preparamos a nuestras compañeras para que den el paso y levanten la mano, y rompemos sesgos en las nuevas generaciones”.
Womenalia nació precisamente como red de confianza. “LinkedIn es un mercado abierto donde todos se venden perfectos. Womenalia es una red donde puedes decir que lo estás pasando mal”, explica Gómez del Pozuelo. “Las redes de apoyo juegan un papel clave”.
En el entorno científico, las redes y referentes femeninos también están demostrando ser esenciales para evitar la fuga de talento y fortalecer vocaciones STEM entre niñas y jóvenes. Anna González Manjón, que incluso ha llevado su liderazgo a entornos extremos como la Antártida al formar parte de la expedición Homeward Bound 8, destaca: “Es muy importante que nos apoyemos entre nosotras, que hagamos red, que nos visibilicemos… porque si no nos vemos, no existimos”.
Un mensaje para las nuevas generaciones
Más allá de estadísticas y leyes, el mensaje común es la confianza y la valentía.
“Cuando a los hombres se les entrevista se ve su potencial; en nosotras se evalúa más la performance”, reflexiona Valverde. “Y cuando se nos piden diez requisitos queremos tener doce antes de presentarnos. Nuestros compañeros con cinco se tiran al charco”.
Gómez del Pozuelo lo resume con claridad: “El currículo de la mujer suele ser mejor, pero el hombre se vende mejor. Nos tenemos que vender mejor, conquistar a los inversores y mostrar nuestro talento”.
Anna González Manjón cierra con una certeza científica: “La capacidad nunca ha sido un freno, sino las barreras inconscientes que perduran en la sociedad. Necesitamos que las niñas vean que pueden ser ingenieras, físicas o informáticas sin miedo”.
El liderazgo femenino ya no es una promesa, es una realidad creciente en la banca, el emprendimiento y la ciencia. Pero el verdadero avance no es solo que ellas lleguen arriba, sino que conviertan su éxito en una estructura más sólida para las que vienen detrás.
Porque no se trata solo de romper techos de cristal. Se trata de construir escaleras, que nadie vuelva a tener que escalar sola.
