<p>Foto: Talkual.<p>

Foto: Talkual.

“Queremos cambiar un sistema alimentario que castiga lo imperfecto y desperdicia”

En un sistema alimentario que descarta toneladas de fruta y verdura por no cumplir estándares estéticos, Talkual propone una alternativa tan simple como transformadora: valorar lo imperfecto. Hablamos con Oriol Aldomà, cofundador de esta empresa de impacto social, sobre desperdicio alimentario, viabilidad económica y la necesidad de cambiar las reglas del juego.

Oriol Aldomà, cofundador de Talkual junto a su amigo Marc Ibos, trabaja para que aprendamos a valorar lo imperfecto. Su proyecto pone en el centro aquello que las grandes superficies rechazan: frutas y verduras perfectamente aptas para el consumo, pero descartadas por su aspecto o por excedentes de producción. No somos una fábrica donde los moldes hacen que todo salga bonito e igual; los productos de la tierra son el resultado de la mano, siempre perfecta, de la naturaleza.

¿Quién ha dicho que un tomate es mejor cuando tiene un rojo uniforme y forma de pelota de tenis? ¿En qué momento los consumidores hemos pedido plátanos con forma de bumerán perfecto? Probablemente, muchos de nosotros nos inclinaríamos por productos imperfectos si supiéramos que se van a tirar y que, además, nos los llevan a casa por un precio competitivo.

Resulta alarmante saber que, a escala mundial, se pierden o desperdician en torno a 1.300 millones de toneladas de alimentos al año –aproximadamente un tercio de lo producido para consumo humano, según la FAO–. Este derroche está asociado a entre el 8% y el 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y, solo en la Unión Europea, se estima un coste de alrededor de 143.000 millones de euros anuales.

Ante estas cifras, cabe preguntarse en qué momento asumimos que frutas y verduras debían ser homogéneas y por qué hemos normalizado unos estándares estéticos que agravan un problema económico, medioambiental y social.

¿Qué es Talkual? ¿Por qué nace?
Talkual es una empresa de impacto social que lucha contra el desperdicio alimentario dando salida a frutas y verduras que son perfectamente buenas, pero que el sistema rechaza por motivos estéticos o de sobreproducción.

Nace en 2020, en plena pandemia, cuando vimos una contradicción brutal: agricultores tirando comida al campo mientras muchas personas tenían dificultades para acceder a alimentos frescos. Ahí entendimos que el problema no era la producción, sino cómo está diseñado el sistema. Talkual nace para atacar ese fallo estructural. Ofrecemos fruta de temporada directamente de los agricultores a un precio igual, o en muchos casos menor, que en el supermercado, incluyendo además el transporte.

¿Qué queréis cambiar con Talkual?
Queremos cambiar la lógica del sistema alimentario actual, que penaliza la imperfección y fuerza el desperdicio. Nuestro objetivo es que aprovechar alimentos ‘feos’ o excedentes deje de ser algo excepcional y pase a ser lo normal. Y hacerlo de forma rentable, porque creemos que el impacto real solo escala si el modelo económico funciona.


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¿Qué es lo que más valoran los clientes y los agricultores?
Nuestros clientes valoran sobre todo tres pilares fundamentales: el impacto real de saber que su compra evita el desperdicio, el precio justo del producto y la transparencia junto al tono honesto de nuestra marca.

Por su parte, los agricultores aprecian que les paguemos por productos que antes no tenían valor de mercado y que seamos un socio estable en lugar de una colaboración puntual. Les tratamos con respeto, sin exigir estándares estéticos absurdos. Al principio, ni ellos mismos querían vendernos este producto ‘feo’ porque pensaban que no lo íbamos a poder vender.

Finalmente, nuestro equipo y partners valoran mucho la coherencia, ya que lo que decimos y lo que hacemos siempre va alineado.

¿Cuál es la clave de vuestro éxito?
Diría que hay tres claves principales. Primero, el impacto está integrado en el modelo de negocio y no es un simple añadido. Segundo, tenemos una obsesión por la ejecución, priorizando operar bien sobre el storytelling vacío. Tercero, contamos con una cultura de equipo muy fuerte, con gente que cree de verdad en lo que hace pero que también es muy exigente. Y añadiría una cuarta no tan glamurosa: aprender rápido de los errores y no enamorarnos de nuestras propias ideas.

¿Qué valores de la sociedad estáis tratando de impulsar?
Tratamos de impulsar principalmente el consumo consciente y el respeto por el trabajo del agricultor. Queremos que la sociedad aprenda a aceptar la imperfección, también en la comida, y que asuma una responsabilidad colectiva frente al desperdicio. También queremos demostrar que el impacto social y la viabilidad económica no están reñidos.

¿Qué ha sido lo más difícil? ¿De qué estáis más orgullosos?
Lo más difícil ha sido construir un modelo rentable en un sector con márgenes muy ajustados, escalar sin perder nuestra esencia y tener que tomar decisiones duras, como cerrar líneas de negocio o despedir personas. Por otro lado, estamos muy orgullosos de haber creado un proyecto que genera un impacto real y medible, habiendo pagado ya millones de kilos de producto que antes se tiraban. Nos enorgullece haber construido un equipo honesto y seguir creciendo cuando muchos pensaban que esto era solo “una idea bonita”.

Tratamos de impulsar el consumo consciente y el respeto por el trabajo del agricultor. Queremos que la sociedad aprenda a aceptar la imperfección, también en la comida, y que asuma una responsabilidad colectiva frente al desperdicio.

¿Qué ha sido lo más difícil? ¿De qué estáis más orgullosos?
Lo más difícil ha sido construir un modelo rentable en un sector con márgenes muy ajustados, escalar sin perder nuestra esencia y tener que tomar decisiones duras, como cerrar líneas de negocio o despedir personas. Por otro lado, estamos muy orgullosos de haber creado un proyecto que genera un impacto real y medible, habiendo pagado ya millones de kilos de producto que antes se tiraban. Nos enorgullece haber construido un equipo honesto y seguir creciendo cuando muchos pensaban que esto era solo “una idea bonita”.

Entre nuestros mayores logros destaca el haber escalado Talkual a nivel nacional y haber convertido el desperdicio en una propuesta atractiva para el consumidor, demostrando que el modelo funciona más allá del discurso. En cuanto a las meteduras de pata, hemos aprendido de momentos en los que crecimos demasiado rápido, lanzamos productos sin suficiente validación o subestimamos la complejidad operativa del foodtech. A veces pecamos de pensar que “ya lo teníamos claro”, pero la realidad es que nunca dejas de aprender.

¿Cómo va Talkual a nivel empresarial?
Desde el primer día, Talkual ha sido una empresa en break-even. Decidimos crecer desde el inicio con un modelo autofinanciado, sin depender de grandes rondas de inversión y priorizando siempre la viabilidad económica. Hemos apostado por un crecimiento controlado, muy ligado a la capacidad operativa y a la rentabilidad real del negocio. Eso nos ha obligado a ser extremadamente disciplinados, a tomar decisiones difíciles y a no crecer “por crecer”, pero también nos ha dado mucha solidez y libertad.

Creemos que, especialmente en proyectos de impacto, la sostenibilidad económica no es opcional; para nosotros, ser rentables desde el inicio ha sido una condición necesaria para generar impacto a largo plazo.

“Queremos cambiar un sistema alimentario que castiga lo imperfecto y desperdicia”

No vendemos fruta imperfecta, vendemos fruta, nos cuenta Oriol Aldoma, cofundador de Talkual, que en esta entrevista nos explica cómo han logrado convertir el desperdicio en una oportunidad para agricultores y consumidores. Foto: Talkual.

¿Dónde ves Talkual en 5-10 años?
Me gustaría que fuera uno de los referentes a la hora de comprar fruta y verdura en España, evitando que la gente tenga que ir al supermercado para esto. Como la gente no tiene tiempo de ir a la frutería, queremos ser su proveedor de confianza para que puedan realizar una compra consciente y de calidad sin tener que desplazarse tanto.

¿Cuál creéis que es el mayor reto del desperdicio alimentario?
El mayor reto es cambiar el paradigma de las grandes superficies, que rechazan colores o aspectos de la fruta que no encajan en sus cánones. Nosotros no vendemos fruta imperfecta, vendemos fruta. El 90% de la gente compra en supermercados, y si estos imponen estándares estéticos a los productores, se los están imponiendo prácticamente a la totalidad de las cosechas.

¿Cuándo considerarías que el proyecto de Talkual está concluido? ¿Qué indicador mediría el impacto?
No estará concluido hasta que no cambie ese paradigma de las grandes superficies y el productor pueda vender el 90% de su producción —teniendo en cuenta la merma natural— en lugar del 60% que vende ahora.

¿Qué huella queréis dejar en el mundo?
Nuestra huella se mide en kilos rescatados, agua que se evita desperdiciar y CO2 que no se emite. No nos ponemos un límite.

Creemos que la sostenibilidad económica no es opcional; para nosotros, ser rentables desde el inicio ha sido una condición necesaria para generar impacto a largo plazo.

¿Qué es para ti un emprendedor social? ¿Se hace o se nace?
Yo creo que se nace. Toda empresa tiene que tener rentabilidad para no desaparecer, pero en una empresa social vas a tener que tomar decisiones que ralentizarán tu crecimiento o tu cuenta de resultados por coherencia. Por ejemplo, nuestra decisión de no usar plásticos fue más cara y difícil, pero necesaria para ser fieles a nuestra misión.

¿Qué consejo le daríais a los emprendedores sociales que vienen?
Que sigan su intuición y se enfoquen en el impacto. También que dejen a un lado el ego y pregunten continuamente; cuando más aprendes es cuando reconoces que no entiendes algo y pides opinión a varias personas.

¿Qué mensaje te gustaría mandar a nuestros lectores?
Que apuesten por pequeñas acciones que ayuden a tener un planeta más sostenible. Desde Talkual ayudamos a que personas que en su día a día no pueden incluir ciertas prácticas de sostenibilidad, tengan un impacto semanal sin gastar más dinero. Solo por cada caja que compran, rescatan 10 kilos de un productor que, de otro modo, habría tenido que tirarlos. También servimos a empresas que quieren mejorar la alimentación de sus empleados y tener un impacto social en sus compras de oficina.

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