Juntas de accionistas 2026: lecciones del pasado y desafíos de futuro

Juntas de accionistas 2026: lecciones del pasado y desafíos de futuro

La temporada de juntas de 2026 se presenta especialmente exigente para compañías y accionistas, en un contexto de incertidumbre regulatoria y crecientes riesgos globales. Las lecciones de 2025, con altos niveles de participación, mayor oposición a las políticas de remuneración y un quorum récord del 75% en el IBEX 35, anticipan un año en el que la independencia del consejo, la gobernanza de la IA y la creación de valor a largo plazo marcarán la confianza del mercado.

La temporada de juntas 2025 confirmó tendencias ya consolidadas: altos niveles de participación, mayor escrutinio sobre el consejo y una creciente implicación y voto por parte de los accionistas. El modelo híbrido se consolidó como el formato dominante en el IBEX 35 (88%), y el quorum medio alcanzó el 75%, el nivel más alto de los últimos quince años, reflejando el peso creciente de los inversores institucionales y la centralidad de la junta como espacio de rendición de cuentas.

Las remuneraciones, los nombramientos de consejeros y las operaciones de capital volvieron a concentrar la mayor oposición. En 2025 se votaron 15 políticas de remuneración del IBEX 35, con un 15% de votos en contra de media, y los informes anuales registraron una oposición media del 11%. La retribución ejecutiva provoca el creciente descontento de los accionistas minoritarios, unido a cuestiones sociales y de los trabajadores. Por ello en Corporance hemos incorporado métricas como la CEO pay ratio, que en 2024 alcanzó 84 veces la remuneración media de la plantilla (75 en 2023).

En los consejos, hubo 147 (re)elecciones: 82 de independientes, 44 de afiliados (dominicales y otros externos) y 21 de ejecutivos. Los más respaldados fueron los independientes y ejecutivos (casi 98% de votos a favor), mientras que los dominicales han sido castigados con casi un 5% de votos en contra.

Existe una evolución progresiva hacia la separación de poderes de control y dirección en el consejo, como indican las mejores prácticas de gobierno corporativo. A cierre de 2025, nos encontramos con un 40% de presidentes dominicales y otros externos, otro 39% de presidentes ejecutivos (10% menos que en 2024, un descenso notable), y finalmente, un 21% de independientes (15% el año anterior).

2025 se cerró con un 40,3% de mujeres en los consejos del IBEX 35. Aunque los datos revelan desequilibrios relevantes: solo 5 de los 35 presidentes de consejo y 3 de los 35 primeros ejecutivos son mujeres. Además, aunque las mujeres ocupan 180 puestos en los consejos, la mayoría se concentran en posiciones de consejeras independientes (141), frente a una presencia mucho menor en puestos ejecutivos (5), dominicales (30), u otros externos (5). Esta distribución plantea interrogantes sobre la diversidad real de poder y la efectividad de las políticas de igualdad más allá del cumplimiento formal.

Debate internacional y retos regulatorios

Las críticas a los proxy advisors han aumentado, con ataques públicos de figuras como Musk o Dimon (curiosamente presidentes ejecutivos con remuneraciones estratosféricas ampliamente criticadas por los asesores de voto) e iniciativas regulatorias en EE. UU. para limitar su influencia. Frente a ello, la independencia sigue siendo clave para garantizar análisis objetivos y proteger los derechos de los accionistas.

Las recientes decisiones de la SEC reducen su papel como árbitro neutral en la exclusión de propuestas, aumentando el poder de los consejos y el riesgo de estrategias más agresivas por parte de los inversores.

En España, la revisión del Código de Buen Gobierno de la CNMV, en la que participará Corporance, representa una oportunidad para reforzar la calidad de la gobernanza.


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Mirando hacia 2026

La temporada de juntas 2026, a punto de arrancar, presenta varios retos.

La mayor demanda por un marco regulatorio sólido, seguro y estable, que permita simplificar y consolidar la normativa y reducir la incertidumbre. Así, la sostenibilidad debería dejar de percibirse como un mero requisito de cumplimiento o informativo para integrarse de forma natural en la estrategia de largo plazo de las compañías. La revisión de la normativa europea mediante el paquete Ómnibus apunta en esa dirección, y ha servido a todos, emisores e inversores, a replantearse sus objetivos de sostenibilidad.

La entrada en vigor de la Ley Orgánica de Paridad incrementará el escrutinio sobre los nombramientos y reelecciones de consejeros, mientras que algunos inversores demandarán mayor independencia en las comisiones del consejo y una remuneración más razonable. Las propuestas que no atiendan adecuadamente cuestiones de gobernanza o preocupaciones reales de los accionistas podrán ser penalizadas, en el caso de EE. UU., si superan las crecientes dificultades puestas por la SEC.

La Ley Orgánica de Paridad incrementará el escrutinio sobre los nombramientos y reelecciones de consejeros, mientras algunos inversores demandarán mayor independencia en las comisiones del consejo y una remuneración más razonable.

La geopolítica seguirá condicionando de forma relevante la toma de decisiones, aunque su gestión se trasladará principalmente al ámbito del consejo de administración, más que al debate en la junta. Riesgos vinculados a conflictos internacionales, cadenas de suministro o tensiones comerciales exigirán un mayor nivel de implicación estratégica y supervisión continua por parte de los consejeros.

La inteligencia artificial es un reto central de gobernanza: su impacto en los modelos de negocio, la organización del trabajo y la plantilla, la gestión de riesgos o la gobernanza del dato obligarán a los consejos a definir marcos claros de supervisión, control y uso responsable de la IA, garantizando coherencia entre innovación, ética y protección de los intereses de los stakeholders.

Por último, y como siempre: las remuneraciones de las cúpulas. Casos mediáticos y las críticas públicas de algunos de los CEO mejor remunerados a los proxy advisors intensifican el foco sobre la alineación entre incentivos, desempeño y creación de valor a largo plazo, reforzando la exigencia de transparencia y rendición de cuentas ante los accionistas.

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