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Geopolítica, IA, productividad, liderazgo y talento, prioridades empresariales en 2026
En un contexto global marcado por tensiones geopolíticas, la aceleración tecnológica y una transformación del trabajo, las prioridades en la agenda empresarial para este próximo año se configuran principalmente en clave humana, situando a las personas, el talento y el liderazgo en el centro de la toma de decisiones. Así lo afirma la Fundación Máshumano que, un año más, ha presentado las prioridades empresariales para 2026, según las reflexiones de su Patronato.
Una visión que refuerza el papel estratégico de la función de los Recursos Humanos dentro de las organizaciones. En palabras de Íñigo Sagardoy, presidente de Fundación Máshumano, “2026 va a ser el año del liderazgo de la gestión del talento, porque esta área va a influir directamente y de forma muy notable en la estrategia de las empresas”.
Otros expertos del Patronato como Rafael Domenech (responsable de Análisis Económico y Financiero de BBVA Research), Manuel Pimentel (exministro de Trabajo y editor de Almuzara), Laura González-Molero (presidente de DKV y APD), Ana Argelich (presidenta y directora general de MSD en España), Plácido Fajardo (socio director de Leaderland), Álex Pallete (CSO y fundador de Picnic) y Emma Fernández (experta en innovación y consejera) han aportado también su visión, identificado qué claves serán imprescindibles en la agenda de la alta dirección, para afrontar con éxito los retos de esta nueva era.
Geopolítica, una prioridad estratégica
La geopolítica se ha confirmado como una de las prioridades globales para 2026. Las tensiones internacionales siguen siendo un factor determinante para las estrategias empresariales, afectando tanto las relaciones comerciales como la estabilidad de los mercados. En este contexto, las organizaciones deben ser ágiles y resilientes, capaces de adaptarse rápidamente a las incertidumbres geopolíticas y transformar estos desafíos en oportunidades de crecimiento, según señalan desde la Fundación.
Liderazgo y talento: un enfoque humanista
En 2026, las empresas necesitan un cambio en el liderazgo, con una clara orientación a resultados, pero a la vez con un enfoque más humanista y empático. En un entorno de alta incertidumbre, el liderazgo debe generar confianza, cohesión y un sentido de pertenencia en los equipos.
Las personas siguen siendo la palanca más poderosa para el crecimiento de las organizaciones, pero la gestión del talento no se limita a la atracción y retención, sino que debe incluir el cuidado y desarrollo continuo. En este sentido, cobra especial relevancia la formación en soft skills como empatía, trabajo en equipo, liderazgo o pensamiento crítico, para poner en valor las habilidades genuinamente humanas, frente a las máquinas. Las empresas deben garantizar que sus equipos no solo estén preparados técnicamente, sino también emocionalmente, para afrontar los retos del futuro.
Además, según la Fundación Máshumano, las organizaciones deben repensar la relación con sus empleados, pasando de un modelo tradicional a uno más abierto, flexible y basado en la confianza. Aquí, la vulnerabilidad abierta se ha presentado como un concepto clave para gestionar la incertidumbre y fortalecer los lazos dentro de la organización. Además, reformular el contrato psicológico entre las empresas y sus equipos será fundamental para mejorar el compromiso y la cohesión en un entorno tan volátil.
Productividad y cuidado de las personas
La productividad sigue siendo una prioridad para las organizaciones, pero 2026 pone de relieve la necesidad de equilibrarla con el cuidado de las personas. La productividad no puede ser un fin en sí misma, sino que debe ir acompañada de un compromiso con el bienestar de los empleados. En este sentido, la gestión de los riesgos psicosociales, que pueden desencadenar en absentismo y estrés laboral, se ha identificado como uno de los grandes retos que deben abordar las organizaciones. Las empresas deben crear entornos laborales sostenibles, donde la productividad se logre sin poner en riesgo la salud mental ni el bienestar de los equipos.
Tecnología al servicio de las personas
La inteligencia artificial (IA) ya no está en fase de adaptación en las empresas, sino que se ha convertido en una herramienta adoptada de manera estratégica. En el caso de las áreas de Recursos Humanos, en 2026 la IA será clave para mejorar la eficiencia y productividad de los equipos, y también se prevé un mayor uso en temas de contratación, retención de talento o reestructuraciones organizacionales.
Por este motivo es fundamental que su implementación se realice bajo una mirada humanista, asegurando que la tecnología esté siempre al servicio de las personas. Este enfoque está alineado con el trabajo que Fundación Máshumano está desarrollando a través de WorkétIcA, un proyecto pionero que promueve la aplicación ética de la IA en los procesos de gestión de personas, garantizando que la tecnología potencie las capacidades humanas y no las reemplace.
Diversidad generacional: un activo estratégico
La diversidad, y concretamente la generacional se ha consolidado como un activo estratégico para las organizaciones. Las empresas deben ser capaces de gestionar equipos multigeneracionales, donde las diferentes perspectivas y experiencias se convierten en una fuente de innovación. La gestión efectiva de la diversidad generacional permite a las organizaciones adaptarse mejor a las necesidades cambiantes del mercado y afrontar los retos con un enfoque enriquecido.
Colaboración público-privada, factor clave para el futuro
Los grandes desafíos sociales y medioambientales requieren una colaboración más estrecha entre el sector público y privado. En este sentido, la colaboración público-privada se ha identificado como un factor esencial para crear soluciones innovadoras y sostenibles que puedan afrontar la crisis climática, la desigualdad social y otros problemas a gran escala. Las empresas tienen la responsabilidad de contribuir a la creación de un futuro más justo y sostenible, trabajando de manera conjunta con las instituciones públicas.os marcos regulatorios seguirán teniendo un impacto significativo en las estrategias empresariales. En particular, la transposición de la Directiva de transparencia retributiva obligará a las empresas a adaptarse a nuevas exigencias de equidad salarial y transparencia retributiva, lo que afectará directamente tanto a la gestión del talento como a las políticas de gobernanza.
La importancia de los marcos regulatorios
Los marcos regulatorios seguirán teniendo un impacto significativo en las estrategias empresariales. En particular, la transposición de la Directiva de transparencia retributiva obligará a las empresas a adaptarse a nuevas exigencias de equidad salarial y transparencia retributiva, lo que afectará directamente tanto a la gestión del talento como a las políticas de gobernanza.
Como conclusión, Beatriz Sánchez Guitián, directora general de la Fundación Máshumano, ha apuntado que “a medida que las organizaciones se preparan para el 2026, queda claro que no solo enfrentan grandes desafíos, sino también oportunidades de crecimiento. Las empresas deberán repensar el liderazgo, la gestión del talento y la integración de la tecnología, siempre con un enfoque humanista y sostenible”.
