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España lleva más de tres décadas como líder mundial en donación de órganos. Solo en 2025, se realizaron 6.335 trasplantes, con más de 2.500 donantes. Foto: Hospital La Fe.
El ‘milagro organizado’: el modelo español de trasplantes que el mundo copia
El quirófano se mueve con precisión de reloj suizo. Coordinadores, anestesistas, cirujanos, enfermería, transporte… Trabajan sincronizados durante horas, mientras un órgano viaja entre hospitales para salvar una vida. “Todo debe estar coordinado para garantizar seguridad y eficiencia sin interrumpir la actividad habitual del hospital”, explica José Luis Poveda, gerente de El Hospital La Fe de Valencia, donde cada trasplante puede movilizar a más de cien profesionales. Beatriz Domínguez-Gil, directora de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), describe la donación en España como “un milagro organizado”, un delicado equilibrio entre profesionalidad, logística, sensibilidad social y cultura de solidaridad.
España encadena más de tres décadas como líder mundial en donación de órganos. Lo hace con cifras que cada año despiertan la admiración internacional. En 2025, la tasa de donación alcanzó los 51,9 donantes por millón de habitantes, superando ampliamente la media europea, de 24,2, y posicionando a España por encima de países como Estados Unidos (49,7 p.m.h.), Italia o Francia.
El modelo español
La piedra angular de la donación en nuestro país es el llamado “modelo español”, coordinado por la ONT. Beatriz Domínguez-Gil lo describe como un sistema que integra legislación, organización sanitaria, profesionales especializados y una cultura social muy particular. Se basa en el consentimiento presunto: en nuestro país toda persona es considerada donante a menos que haya manifestado su negativa. Pero, como recuerda Domínguez-Gil, la clave no es la ley en sí, sino la manera en que se organiza el proceso para que ese principio funcione de forma ética, segura y eficaz.
Según la Ley de Trasplantes (Ley 30/1979), la voluntad del fallecido es central, pero si no ha dejado recogida por escrito su intención de ser donante de órganos, se consulta a los familiares más cercanos para confirmar o descartar la donación. La familia siempre tiene el poder de decidir: si los allegados se oponen, los equipos sanitarios no proceden con la extracción de órganos.
El elemento más determinante del modelo es la figura del coordinador de trasplantes. Según Domínguez-Gil, el sistema se construyó alrededor de este perfil profesional, que identifica de forma activa posibles donantes, evalúa su idoneidad y acompaña a las familias en un proceso delicado. El coordinador asegura que cada fase —detectar al donante y al receptor, entrevistar a las familias, organizar la logística, extraer el órgano, transportarlo, etc.— se realice con rigor y sensibilidad.
La ONT y las coordinaciones autonómicas sostienen, además, una estructura de soporte continuo: formación permanente, evaluación constante de resultados y análisis de oportunidades de mejora. Esta revisión constante permite corregir desviaciones, introducir innovaciones y adaptar prácticas a cambios clínicos, sociales o tecnológicos.
Se trata de un modelo organizativo de gran complejidad. Hospitales como La Fe muestran el impacto de una estructura centralizada y altamente especializada. En 2024 realizaron 395 trasplantes —una media de uno al día— concentrando los casos cardiacos y pulmonares de toda la Comunidad Valenciana y disponen de equipos formados para abordar cualquier tipo de trasplante. Para José Luis Poveda, este liderazgo depende del factor humano: “La motivación, la implicación y la formación de equipos multidisciplinares explican nuestros resultados líderes”.
es la tasa de donación de órganos en España en 2025. Duplica la media europea (24,2) y nos posiciona como como líder mundial.
La logística demuestra lo complejo que es el proceso. Poveda detalla que un solo trasplante puede movilizar a más de cien profesionales en cuestión de horas, 365 días al año y 24 horas al día. Equipos quirúrgicos, anestesistas, coordinadores, enfermería, celadores, transporte terrestre y aéreo. La complejidad es tal que, en ocasiones, se movilizan aviones o cuerpos de seguridad para trasladar órganos con urgencia.
También la experiencia del Hospital 12 de Octubre refleja este engranaje. El doctor Mario Chico, coordinador de trasplantes del Hospital 12 de Octubre de Madrid, compara esta coordinación con la de una empresa de alta complejidad: “A veces un equipo tiene que viajar en avión a la extracción de un órgano. Desde el punto de vista logístico, esto se asemeja a una empresa de una complejidad muy importante”.
Otro pilar fundamental —y uno de los más peculiares del sistema español— es que no existe un presupuesto específico para campañas de promoción de la donación. Beatriz Domínguez-Gil recalca que su fortaleza radica en la generación de una cultura social basada en la confianza, respaldada por un sistema transparente y equitativo: el ciudadano sabe que, si algún día necesita un órgano, lo recibirá según criterios estrictos y justos.
Esa cultura colectiva también ha sido posible gracias a la relación constante con los medios de comunicación. Saben —y lo explican abiertamente— que una noticia mal tratada puede afectar negativamente a la donación, mientras que una información rigurosa fortalece la confianza ciudadana. En España, aseguran, la ciudadanía está entre las mejor informadas del mundo en esta materia, y eso no es casualidad.
Claves del trabajo
El modelo español se sostiene sobre varios elementos esenciales. Una legislación sólida y actualizada establece principios claros y ha ido adaptándose a nuevas realidades médicas y sociales, incluyendo la reciente incorporación de personas con VIH como donantes.
La sensibilización estructural es otra clave: los profesionales explican los procesos directamente a las familias, resolviendo dudas y consolidando una cultura de solidaridad. Mario Chico recalca que el aprendizaje más importante es humanístico: acompañar a las familias y a los enfermos en circunstancias difíciles es fundamental para sostener la donación.
La innovación tecnológica es, como indica Beatriz Domínguez-Gil, también imprescindible frente al incremento de las necesidades y la reducción del potencial de donación. Tanto que ha cambiado de forma decisiva la manera de realizar los trasplantes. Hoy existen máquinas especiales (de perfusión normotérmica) que permiten mantener los órganos “vivos” fuera del cuerpo durante más tiempo, como si siguieran funcionando. En hospitales como La Fe, estas máquinas se utilizan con hígados y riñones para comprobar si un órgano es adecuado antes de trasplantarlo, lo que hace posible aprovechar órganos que antes se desechaban por precaución. Como explica José Luis Poveda, este avance “incrementa las tasas de éxito y amplía el número de órganos disponibles”.
A ello se suma la llamada donación en asistolia, que permite donar órganos cuando una persona ha fallecido porque su corazón ha dejado de latir. Mediante técnicas médicas que aportan oxígeno a los órganos durante un tiempo limitado, se pueden conservar en buen estado hasta el trasplante. Gracias a este procedimiento, que complementa a la donación tradicional tras muerte cerebral, cerca del 20% de los trasplantes de corazón en La Fe ya se realizan por esta vía, y en el 12 de Octubre, Mario Chico subraya que ha sido “el avance más importante de los últimos años”.
La ONT insiste en que la innovación no es opcional: las necesidades de trasplante aumentan, el potencial de donación disminuye y el sistema debe anticiparse a los cambios.
A esta base tecnológica se suma el factor humano. Coordinadores de trasplantes, intensivistas, cirujanos, equipos de transporte y evaluación médica forman una red altamente especializada. Poveda destaca la labor de psicólogos, trabajadores sociales y asociaciones de pacientes, que acompañan emocionalmente a familias y receptores desde la espera hasta el postoperatorio. Chico, por su parte, insiste en que acompañar en el final de la vida y en la donación exige un perfil profesional excepcional.
Por último, la cultura social de solidaridad es la base ética y cultural del sistema. El buen funcionamiento del sistema revela, según Beatriz Domínguez-Gil, “el tipo de sociedad que somos”: un país que ha incorporado la solidaridad en su imaginario colectivo.
Dimensión ética: vigilancia, valores y desafíos
La fortaleza del sistema español de trasplantes se explica también por una base ética que ha evolucionado durante décadas. En este contexto, es fundamental la labor del Comité de Bioética de España, órgano independiente, de carácter consultivo y adscrito al Ministerio de Sanidad, que analiza los dilemas éticos y ofrece recomendaciones que orientan a administraciones y sistemas de salud.
Entre sus miembros se encuentra José Antonio Seoane, catedrático de Filosofía del Derecho, quien sostiene que no solo existe un marco legal que incorpora los valores de la bioética contemporánea —autonomía, justicia, respeto a la dignidad, solidaridad—, sino que la organización responsable de los trasplantes garantiza que estos principios se apliquen en la práctica. La formación continua de los profesionales, la existencia de grupos de asesoramiento y la elaboración de protocolos sometidos a consulta pública son ejemplos de esa vigilancia. Según Seoane, nunca se ha sacrificado un principio ético en favor de obtener más órganos o mejorar estadísticas.
La fortaleza del sistema español se explica también por su base ética. Según José Antonio Seoane, del Comité de Bioética de España, nunca se ha sacrificado un principio ético para obtener más órganos o mejorar estadísticas.
El sistema de trasplantes no es algo estático: cambia al mismo ritmo que la medicina y que la sociedad. Un buen ejemplo es la edad. Hace años, superar los 65 ó 70 años podía ser un obstáculo casi automático para entrar en lista de espera; hoy, en cambio, no existe una edad máxima fijada por ley. Los médicos valoran cada caso de forma individual, atendiendo al estado de salud real de la persona y a si el trasplante puede mejorar su calidad y esperanza de vida, más allá del número de años cumplidos. Esta forma de decidir, basada en la evidencia científica y no en límites rígidos, también tiene una dimensión ética: busca ser justa con pacientes que, aun siendo mayores, pueden beneficiarse claramente de un trasplante.
A este cambio se suma una sociedad cada vez más diversa. Informar sobre la donación ya no es solo explicar un procedimiento médico, sino hacerlo con sensibilidad hacia distintas culturas, creencias religiosas y formas de entender el final de la vida. Aunque ninguna de las grandes religiones del mundo prohíbe formalmente la donación o el trasplante de órganos, algunas culturas o grupos religiosos minoritarios sí pueden tener reticencias a la donación, sobre todo por interpretaciones personales sobre la muerte, el cuerpo o su integridad.
Además, han aparecido situaciones nuevas que antes no existían o eran muy poco frecuentes, como el aumento de la donación en vida, que se produce cuando una persona sana decide donar de forma voluntaria uno de sus órganos —normalmente un riñón o una parte del hígado— para ayudar a otra, casi siempre un familiar o alguien muy cercano, pudiendo seguir después con una vida normal. En 2025, 408 personas donaron un órgano en vida. O la convivencia con leyes como la de la ayuda a morir, que regulan situaciones en las que una persona, en un contexto de enfermedad grave e irreversible, puede solicitar de forma legal poner fin a su vida.
Para cada uno de estos escenarios se han desarrollado protocolos claros, que ofrecen seguridad tanto a las familias como a los profesionales sanitarios. Como destaca José Antonio Seoane, la ONT revisa de forma continua estos procedimientos para adelantarse a los cambios y asegurar que el sistema siga siendo eficaz, pero también coherente con los valores éticos que lo sostienen.
El ámbito de los trasplantes plantea dilemas inevitables, como el hacer una distribución justa cuando hay pocos órganos. La asignación siempre exige decisiones difíciles, y la confianza social depende de que los criterios sean claros e iguales para todos. Todo ello explica por qué el modelo español es considerado un referente internacional también desde la bioética, porque en España la eficacia del trasplante siempre va de la mano de la dignidad y los derechos de las personas.
Cifras que mejoran cada año
En 2025, España realizó 6.335 trasplantes, gracias a las 2.547 personas que donaron sus órganos, consolidando la tendencia creciente de la última década. El Plan 50×22, que aspiraba a 50 donantes por millón de población, no solo se alcanzó, sino que se superó, situando la tasa nacional en 51,9 donantes p.m.p.
En 2025, España realizó 6.335 trasplantes, gracias a las 2.547 personas que donaron sus órganos, superando las previsiones de 50 donantes por millón de población (51,9 donantes p.m.p). Foto: Hospital Universitari i Politècnic La Fe.
Por Comunidades Autónomas, Cantabria volvió a liderar el ranking, con una tasa de 103,4 donantes p.m.p, seguida de Navarra (88,2), Asturias (64,4) y País Vasco (64,3). De las comunidades con poblaciones superiores a los cinco millones de habitantes, destaca la actividad registrada en la Comunidad Valenciana (57,5) y Andalucía (54,4).
Los tipos de órganos más trasplantados fueron: riñón (3.999), hígado (1.276), pulmón (556), corazón (390), páncreas (103) y otros órganos, mostrando la diversidad y complejidad del sistema.
Un ámbito en el que quieren poner el foco es la optimización del trasplante de vivo. La directora de la ONT señala tres pilares fundamentales: la información transparente sobre esta opción, la reducción de barreras técnicas e inmunológicas y la protección integral del donante, tanto médica como psicosocial. Aunque la donación de vivo sigue siendo minoritaria respecto a la de donante fallecido, su papel resulta cada vez más importante ante el incremento de la demanda.
La Fe aporta buena parte del liderazgo nacional. Con 395 trasplantes, se ha convertido en un motor del sistema. José Luis Poveda señala que estos volúmenes permiten “optimizar recursos y experiencia”, además de consolidar procedimientos que requieren alta pericia técnica.
Mario Chico, desde el 12 de Octubre, recuerda que detrás de cada cifra hay un proceso complejo y coordinado, donde las familias y los profesionales trabajan en conjunto: “Lo primero son siempre las familias y los enfermos… y luego, evidentemente, un sistema de salud público que es capaz de dar respuesta a toda la ingente carga logística que lleva esto”.
Siempre habrá más demanda que oferta
Beatriz Domínguez-Gil, directora de la ONT, explica que este proceso es una delicada combinación de profesionalidad, sensibilidad social, diseño institucional y capacidad de adaptación que sostienen este sistema. Pero, como advierte, el éxito del modelo español convive con limitaciones que merecen ser analizadas con calma. La perspectiva de que cientos de personas siguen falleciendo cada año mientras esperan un órgano adecuado pesa sobre todos los actores implicados.
El principal desafío de cualquier sistema de trasplantes es estructural: existe mucha más demanda que oferta. Aunque España es líder mundial, más de 5.000 personas permanecen cada año en lista de espera. Muchas de ellas aguardan durante meses o años; algunos pacientes, especialmente quienes necesitan un riñón o un pulmón, afrontan tiempos de espera que pueden comprometer gravemente su salud. El liderazgo no borra el hecho de que cada año fallecen personas porque no han recibido un órgano a tiempo.
A esta realidad se añade un factor social que los profesionales conocen bien: la negativa familiar. Aunque las tasas españolas son menores que en otros países, sigue siendo un obstáculo importante. Los especialistas explican que muchas negativas se producen por miedo, desconocimiento o mitos persistentes sobre la integridad del cuerpo, el proceso médico o lo que ocurrirá con el fallecido. La ONT insiste en que la información es clave, y que por eso la nueva estrategia incluirá una encuesta nacional para conocer la percepción social actualizada.
Más de 5.000 personas permanecen cada año en lista de espera (...) El liderazgo no borra el hecho de que cada año fallecen personas porque no han recibido un órgano a tiempo.
El doctor Mario Chico, coordinador de trasplantes del Hospital 12 de Octubre, subraya que la confianza de las familias se vincula directamente a la percepción de que su familiar ha sido bien cuidado: “Las familias suelen donar en la medida que han visto que sus familiares han sido bien tratados y que confían en el sistema”.
El otro gran eje del problema es clínico. El perfil del potencial donante ha cambiado significativamente en las últimas décadas. La edad media de los posibles donantes es cada vez mayor, al alargarse la esperanza de vida, y los avances médicos han reducido las muertes por determinadas causas que antes generaban donantes tipo. Esto implica que el sistema debe esforzarse más para identificar oportunidades que antes surgían con mayor naturalidad.
Hay también un componente territorial. A pesar de la coordinación nacional, Beatriz Domínguez-Gil reconoce que existen desigualdades entre comunidades autónomas. El reto es garantizar que los recursos, la formación y las tecnologías estén disponibles de manera equilibrada en todo el país.
Mario Chico añade que, aunque el sistema español es robusto, se necesitan más recursos humanos y apoyo a las coordinaciones: “El sistema sanitario público español sale a base de un valor que a veces no está bien considerado, que son los profesionales… Necesitamos más recursos, más recursos humanos”. La motivación y dedicación de los equipos clínicos es, según él, el activo más importante del modelo.
Por último, el sistema debe enfrentar un reto cultural emergente: una sociedad más diversa, con múltiples orígenes, religiones y sensibilidades. La ONT reconoce que informar adecuadamente sobre la donación requiere adaptar el mensaje y los canales a esos nuevos perfiles.
El éxito del modelo español de donación y trasplantes es innegable, pero no es un éxito inmóvil. Es la consecuencia de un esfuerzo continuado, de profesionales formados y comprometidos, de una organización compleja que funciona como una red integrada y de una ciudadanía que ha incorporado la donación como un acto de solidaridad profundamente arraigado. José Luis Poveda subraya que cada reto debe convertirse en oportunidad: “La clave es adaptarse de manera ágil a las nuevas tecnologías y normativas sin perder el enfoque profundamente humano”. La ONT resume la esencia del sistema en una idea sencilla: sin donantes no hay trasplantes, pero sin confianza tampoco hay donantes.



