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El ‘reporting’ de sostenibilidad cambia de hemisferio mientras Europa se estanca
Las empresas que informan sobre sostenibilidad con los estándares de Global Reporting Initiative concentran el 62% de la capitalización bursátil mundial, una posición que ningún otro estándar de sostenibilidad iguala y que se sostiene sobre una muestra de 14.682 cotizadas con ingresos de al menos 250 millones de dólares. Así lo recoge The State of Sustainability Reporting: Global Trends in the GRI Standards 2025, cuyos resultados coinciden casi al punto con los que la OCDE obtuvo el año pasado aplicando una metodología distinta, lo que refuerza la solidez del dato de partida.
El estudio considera usuaria de un estándar a toda empresa que lo referencia en su información de sostenibilidad (distinguiendo el uso formal, acreditado mediante un índice de contenidos o una declaración de uso, de las menciones informales), sobre informes que en su mayoría corresponden al ejercicio 2024.
El promedio mundial transmite una estabilidad que las cifras regionales desmienten en cuanto se examinan por separado, porque el ligero retroceso mundial registrado entre 2024 y 2025 resulta de compensar la caída en Europa, Norteamérica y Oceanía con el avance en Asia, África, Oriente Medio y América Latina. El descenso, además, no afecta en exclusiva a GRI, dado que otros estándares de divulgación y las propias referencias a los Objetivos de Desarrollo Sostenible cedieron terreno en paralelo durante el mismo periodo.
Interpretar la caída europea como un repliegue de la transparencia sería, en todo caso, una conclusión apresurada, porque detrás del descenso opera un cambio de normas. Mientras el debate europeo se concentra en la simplificación y en la carga administrativa, la práctica de informar sobre impactos se consolida en las economías emergentes.
En ese reordenamiento España ocupa un lugar singular, con una adopción que la sitúa entre los primeros mercados del mundo justo cuando el conjunto europeo pierde impulso.
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Europa se aplana y el efecto ESRS entra en acción
El retroceso europeo tiene una explicación regulatoria antes que una pérdida de interés por la transparencia, ya que 2025 fue el primer ejercicio en el que parte de las cotizadas de la Unión Europea presentó su información de sostenibilidad bajo la Directiva de Información Corporativa en Sostenibilidad (CSRD, por sus siglas en inglés) aplicando las Normas Europeas de Información sobre Sostenibilidad (ESRS), que incorporan la doble materialidad, un cambio de vía que reduce las menciones a GRI en los informes sin eliminar el contenido que estos estándares venían cubriendo.
La propia organización considera a quienes aplican los ESRS (ya más de la mitad de las cotizadas de la Unión analizadas) informantes en referencia a GRI, dada la alta interoperabilidad entre ambos sistemas, y calcula que, sumando unos y otros, en torno al 68% de las cotizadas de la Unión Europea divulga sus impactos (una proporción que alcanza el 80% en términos de capitalización bursátil).
El retroceso europeo tiene una explicación regulatoria más que una pérdida de interés por la transparencia, ya que 2025 fue el primer ejercicio en el que parte de las cotizadas de la UE presentó su información bajo la CSRD.
La convivencia de varios estándares en un mismo informe se confirma además como la pauta general entre las grandes compañías, dado que la gran mayoría de las que utilizan los sistemas de divulgación más recientes también reporta con GRI, una complementariedad que, según el informe, responde a que cada estándar atiende necesidades de información y audiencias distintas.
Estados Unidos presenta un caso diferente, donde el nuevo ciclo político y la incertidumbre sobre las reglas de divulgación federales y estatales han reducido el número de compañías que informan con GRI, una evolución que el informe atribuye a la reacción ante el cambio político y regulatorio más que a un problema de un estándar concreto.
La región que forman Estados Unidos y Canadá registra, de hecho, la tasa de uso más baja del mundo por número de empresas, aunque el resultado cambia al medir por peso bursátil, dado que el uso de GRI sigue siendo alto en mercados como Estados Unidos, Reino Unido o Australia, donde la obligación de informar se limita a la materialidad financiera o directamente no existe.
El crecimiento se concentra en el Sur Global
Dos de cada cinco empresas que reportan con GRI tienen ya su sede en el Sur Global (el G77 más China), y Asia reúne el mayor número de informantes del mundo. El dato que mejor resume la diferencia geográfica es el peso bursátil, porque las compañías informantes del Sur Global representan el 71% de la capitalización regional, frente al 60% del resto del mundo. La organización identifica usuarios de sus estándares en 107 jurisdicciones, con las tasas más elevadas por número de empresas en el Sudeste Asiático y América Latina, dos regiones cuyos ecosistemas de divulgación, según el informe, continúan madurando y anticipan crecimiento adicional.
Taiwán encabeza la lista mundial con una adopción casi universal entre sus cotizadas, favorecida por la obligatoriedad simultánea de GRI y de los estándares del Consejo de Normas Internacionales de Sostenibilidad (ISSB, por sus siglas en inglés) desde 2025, mientras que Argentina y Brasil encabezan la referencia latinoamericana junto a Colombia, y Singapur, Malasia o Tailandia destacan en el Sudeste Asiático, todos ellos con niveles de uso que superan con holgura a los de la mayoría de los mercados desarrollados.
El informe subraya que estas posiciones responden a combinaciones diversas de regulación local, arreglos institucionales y expectativas de mercado, sin un único modelo detrás.
El argumento de fondo que propone GRI desplaza la atención desde el recuento de empresas que citan un estándar hacia el número de jurisdicciones donde divulgar impactos se ha generalizado, sea por adopción voluntaria del mercado o por mandato normativo, como ocurre con los requisitos de India o con la información climática obligatoria que China ha construido sobre la base del ISSB añadiendo la vertiente de impactos.
El estudio considera que informar con GRI es ya práctica estándar en 45 jurisdicciones (tomando como umbral que al menos la mitad de las empresas lo haga) y estima que los territorios cubiertos por alguna forma de divulgación de impactos suman alrededor del 40% del PIB mundial.
España está entre los países donde más empresas informan sobre sostenibilidad, pese al frenazo europeo.
España, excepción de alta adopción en una UE a la baja
Los datos españoles se apartan del patrón continental de forma llamativa, puesto que España aparece como el cuarto mercado del mundo por capitalización bursátil que informa con GRI, con un 89%, por detrás únicamente de Taiwán, Argentina y Emiratos Árabes Unidos, muy por encima del agregado comunitario y por delante de Bélgica, Suecia, Alemania y Países Bajos, los siguientes mercados de la Unión en una clasificación que excluye a las jurisdicciones con menos de veinte empresas analizadas y que el propio informe recomienda comparar con prudencia por las diferencias de tamaño entre mercados.
Por número de empresas la tasa es más moderada (informan dos de cada tres de las 87 cotizadas españolas incluidas en la base de datos), aunque también superior a la media de la Unión Europea, lo que sugiere que la adopción es especialmente elevada entre las mayores cotizadas. Dentro del bloque comunitario, únicamente Portugal alcanza una proporción similar de empresas informantes, y España figura además entre los tres únicos mercados de la Unión presentes en las dos clasificaciones de cabecera del informe, por capitalización y por número de compañías, junto a Suecia y Países Bajos.
El informe no analiza las causas del caso español, aunque varios factores ayudan a entenderlo sin atribuirlo a una explicación única. La ley de información no financiera de 2018 extendió las obligaciones de divulgación a las grandes compañías años antes de la llegada de la CSRD, y el elevado peso de las mayores cotizadas en la bolsa española encaja con uno de los patrones más consistentes del estudio, según el cual el uso de los estándares crece con el tamaño de la empresa (la tasa de las mayores compañías de la muestra llega a duplicar la de las más pequeñas).
A escala sectorial, el estudio constata que actividades como el petróleo y el gas o la electrónica informan de manera mucho más generalizada que otras como la sanidad o la restauración, un contraste medido sobre el conjunto de la muestra y no sobre ningún mercado concreto.
