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Fondos climáticos, el motor financiero para acelerar la transición energética
En verano siempre hace calor. Pero el calor de este último verano no ha sido el de siempre: durante el trimestre veraniego de 2026, la temperatura media en España se elevó 2,4 °C por encima del promedio, según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), que sitúa este verano como el más cálido en nuestro país desde, al menos, 1869. La agencia meteorológica remarca además que los diez veranos más cálidos de la serie oficial (desde 1961) han ocurrido en el siglo XXI.
El panorama no es muy diferente a nivel global. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU. (NOAA) confirma que el hemisferio norte acaba de vivir el verano meteorológico más caluroso desde que hay datos, mientras que la Organización Meteorológica Mundial sitúa a 2024, 2023 y 2025 como los tres años más calurosos de la historia, y a los últimos once años completos como los once más cálidos jamás registrados. El IPCC, principal organismo científico de la ONU en la materia, señala que el calentamiento global está aumentando la frecuencia o la intensidad de muchos fenómenos extremos, como olas de calor, sequías e inundaciones.
Más allá del coste humano y medioambiental, el impacto económico es también notable: según un estudio del University College de Londres (UCL), el coste económico del cambio climático podría ser seis veces mayor de lo que se pensaba, y para el año 2100 el PIB mundial podría ser hasta un 37% inferior al que sería sin los efectos del calentamiento global.
Financiar la descarbonización
Por todo ello resulta imprescindible avanzar en la transición hacia un modelo energético basado en energías renovables que reduzca todo lo posible la dependencia de los combustibles fósiles, que son los principales emisores de los gases de efecto invernadero que causan el calentamiento global. Pero conseguirlo no será fácil ni tampoco barato.
“No solo hay que sustituir las infraestructuras basadas en combustibles fósiles por energía solar, eólica y otras fuentes de energía renovables, sino que también es necesario invertir para desarrollar soluciones en sectores difíciles de descarbonizar, como la siderurgia, el cemento y la aviación”, detalla el Foro Económico Mundial.
En 2023, dicho organismo señaló que el coste de la transición ecológica oscilaba entre los 100 y los 300 billones de dólares desde ese año hasta 2050. “Para ponerlo en contexto, el PIB mundial ronda actualmente los 100 billones de dólares anuales”, añadió.
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Los gobiernos no pueden asumir por sí solos un coste financiero de semejante magnitud, que requiere el compromiso y la participación del sector privado. De ello son conscientes en BBVA, entidad financiera que ya ha invertido 560 millones de euros en doce fondos climáticos gestionados por algunas de las principales plataformas internacionales de inversión. Todo ello con el objetivo de impulsar la financiación de proyectos y compañías que contribuyan a la transición hacia una economía baja en carbono.
“La transición energética exige movilizar grandes volúmenes de capital y trabajar junto a los principales inversores que están impulsando esa transformación”, afirma Javier Rodríguez Soler, responsable global de Sostenibilidad y CIB en BBVA. “Nuestra estrategia de inversión en fondos climáticos nos permite identificar oportunidades con antelación, ampliar nuestra capacidad para financiar proyectos de descarbonización y reforzar nuestro papel como socio financiero de referencia en la transición hacia una economía baja en carbono”, añade.
En los dos últimos años, BBVA ha cuadruplicado su inversión en este tipo de fondos de descarbonización. A comienzos de este 2026, el banco anunció una alianza estratégica con Altérra, uno de los mayores fondos privados de inversión climática del mundo, que ya ha anunciado su intención de lanzar un nuevo vehículo de coinversión climática dotado con 1.200 millones de dólares. El banco participa como inversor estratégico con una aportación de 250 millones de dólares en este novedoso instrumento financiero.
“Nuestra inversión en fondos climáticos nos permite anticipar oportunidades, financiar proyectos de descarbonización y reforzar nuestro papel en la transición hacia una economía baja en carbono.”, Javier Rodríguez Soler (BBVA).
Transición energética
Este nuevo fondo, denominado Altérra Opportunity, irá destinado a financiar una amplia variedad de proyectos que abarcan desde la transición energética y la descarbonización industrial, hasta tecnologías climáticas o estilos de vida sostenibles. Su alcance incluirá América del Norte, América Latina y Europa, además de mercados de crecimiento.
Mientras se siguen dando pasos para poner en marcha el nuevo vehículo, Altérra cuenta ya con una amplia cartera de inversiones en más de 40 países. La transición energética concentra el 80% de estas inversiones, destinadas principalmente al desarrollo de nuevas plantas solares y eólicas, el impulso del almacenamiento en baterías y proyectos de modernización y digitalización de las redes eléctricas.
En conjunto, estos activos suman cerca de 99 gigavatios (GW) de capacidad de energía renovable —operativa y en desarrollo—, con los que sería posible satisfacer la demanda energética anual de más de 60 millones de hogares.
El fondo también asegura que su cartera actual permitirá evitar, una vez que los proyectos estén plenamente operativos, unos 29 millones de toneladas de CO₂ equivalentes al año, una cifra comparable a las emisiones generadas por el consumo anual de electricidad de cuatro millones de hogares.
Hidrógeno verde
Otro fondo especializado en descarbonización en el que BBVA tiene una destacada presencia es el de KKR, donde el banco ya ha comprometido 175 millones de euros. Esta firma de inversión global es socia en España de la compañía energética Ignis, con quien ha lanzado Ignis P2X, plataforma dedicada al desarrollo de proyectos de hidrógeno verde, amoníaco y combustibles sostenibles.
Una de las principales filiales de Ignis P2X es Armonía Green Galicia, cuyo proyecto estrella es la puesta en marcha de dos infraestructuras asociadas en A Coruña. Se trata de una planta de hidrógeno verde de hasta 26.000 toneladas anuales, cuya producción será destinada a otra factoría que se ubicará en el Puerto Exterior de esta ciudad gallega. Allí se abordará su transformación en amoníaco verde, generando unas 145.000 toneladas anuales en su primera fase.
BBVA ha invertido 560 millones de euros en doce fondos climáticos y ha cuadruplicado su inversión en los últimos dos años.
El hidrógeno verde, llamado así porque se produce con electricidad renovable, está llamado a desempeñar un papel clave en aquellos sectores industriales en los que sustituir los combustibles fósiles por electricidad no resulta sencillo, ya que puede emplearse como combustible alternativo y libre de emisiones.
Por su parte, el amoníaco verde se obtiene a partir del hidrógeno verde, al combinarlo con nitrógeno. Esta transformación permite recurrir al amoníaco para almacenar y transportar hidrógeno, lo que facilita su utilización a larga distancia. El amoníaco también puede utilizarse como combustible para sectores difíciles de electrificar.
Circularidad
La economía circular también está atrayendo el interés de fondos climáticos como Suma Capital, donde BBVA ya tiene comprometidos 4 millones de euros. Como en el caso anterior, este fondo también está presente en España, donde es propietario de Adec Global, empresa catalana dedicada al reciclaje y valorización de escorias siderúrgicas y residuos de la construcción.
La compañía reutiliza estos materiales descartados para transformarlos en áridos reciclados que son aptos como materia prima para la producción de hormigones, asfaltos y cementos, entre otras posibles aplicaciones.
“Separamos cada uno de los elementos y valorizamos el 100% del material en áridos para ser utilizados como materia prima en obra civil“, aseguran desde la empresa, cuyo volumen de producción actual alcanza las 780.000 toneladas de residuos reciclados anuales.
El fondo climático de Suma Capital, donde BBVA ha invertido 4 millones de euros, es propietario de la empresa catalana Adec Global, dedicada al reciclaje de residuos siderúrgicos y de la construcción. Foto: Adec Global.
Inteligencia artificial
Dentro del complejo puzle de la descarbonización, la inteligencia artificial también es una pieza relevante, principalmente por su capacidad para optimizar procesos y reducir costes, tanto económicos como energéticos. Este es el propósito de Asuene, plataforma integrada de sostenibilidad con IA que cuenta entre sus inversores globales con Decarbonization Partners, fondo climático en el que BBVA ha invertido ya 22 millones de euros.
Esta herramienta digital ayuda a las empresas a medir y evaluar sus emisiones a lo largo de toda la cadena de suministro, información que procesa e integra automáticamente mediante inteligencia artificial para facilitar una gestión de los datos más ágil y trazable, así como la elaboración de informes adaptados a distintos marcos regulatorios.
Según Asuene, la automatización de la recopilación y el procesamiento de datos permite reducir hasta un 70% la carga de trabajo asociada a la contabilidad de carbono. La compañía combina estas herramientas de IA con servicios de consultoría especializada para ayudar a las empresas a identificar emisiones y establecer objetivos de reducción. Sus soluciones se utilizan para gestionar datos de emisiones y cadenas de suministro en más de 85 países.
Cumbre del Clima
La última inversión de BBVA en un fondo climático fue anunciada el pasado mes de agosto, cuando el banco comprometió 15 millones de euros en la firma EQT, cantidad que eleva el capital total comprometido en este tipo de vehículos de inversión hasta esos 560 millones de euros, que convierten a este banco en el líder en España en inversión corporativa directa en fondos climáticos y fondos de capital riesgo para la descarbonización.
BBVA también participa en otros fondos climáticos como Lowercarbon (40 millones de euros); TPG Rise Climate II (22 millones de euros); Apollo Global (18 millones de euros); Just Climate (18 millones de euros); Hy24 (10 millones de euros); NIO Capital (9 millones de euros), y Fifth Wall Climate (9 millones de euros).
El grupo bancario español ha anunciado además su participación como banco global (Global Banking Partner) de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP31) que se celebrará del 9 al 20 de noviembre en la ciudad de Antalya (Turquía). A través de esta alianza, la entidad ha anunciado su intención de seguir trabajando, junto a la presidencia de la cumbre climática y Naciones Unidas, para seguir impulsando la financiación de la transición energética.



