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Madrid, Navarra y Girona lideran el emprendimiento de impacto en España
Foto: Impact Hub.
Madrid, Navarra y Girona encabezan la segunda edición del Índice de Ecosistemas de Emprendimiento de Impacto, elaborado por Impact Hub Madrid e Impact Hub Donostia. La herramienta analiza las 50 provincias españolas a partir de más de 120 indicadores y plantea una lectura de los territorios basada no en la competitividad, sino desde su salud ecológica, social y económica.
Según sus impulsores, el éxito en los grandes números económicos no garantiza por sí solo un ecosistema saludable; para lograrlo, una provincia necesita también buena gobernanza, cohesión social y una base ecológica sólida. La herramienta no se plantea como una competición entre territorios ni como un ranking definitivo, sino como un diagnóstico de salud sistémica y de la capacidad de cada ecosistema para generar bienestar, resiliencia y transformación.
Las diez provincias mejor posicionadas en el índice global son Madrid, Navarra, Girona, Huesca, La Rioja, Gipuzkoa, Bizkaia, Teruel, Lleida y Araba. Más allá del orden, el análisis pone de relieve patrones comunes entre los territorios más saludables: una mayor conectividad entre actores, gobernanzas más colaborativas y una mejor articulación entre las tres dimensiones del modelo.
El tamaño económico, según el informe, no determina la salud del ecosistema. Navarra, por ejemplo, ocupa el primer puesto tanto en salud ecológica como en salud económica; La Rioja es segunda en salud social con una economía situada en el puesto 18, y provincias medianas como Huesca o Teruel superan a capitales mucho más pobladas y con mayor actividad empresarial.
“El Índice no busca únicamente medir o comparar, sino ofrecer una visión más amplia sobre las condiciones que permiten a los ecosistemas generar bienestar, resiliencia y capacidad de transformación. Precisamente, el emprendimiento ha sido motor de innovación durante las dos últimas décadas, y ahora debe dar un salto cualitativo: pasar de innovar en el sistema a innovar el sistema”, explica Alberto Alonso, director de Impact Hub Madrid. La herramienta reconoce, además, sus propios límites: muchas transiciones en marcha —nuevas redes de colaboración, cambios culturales o nuevas formas de gobernanza— todavía no son visibles en los datos estadísticos, ya que los cambios reales en un ecosistema pueden tardar entre cuatro y cinco años en reflejarse en los indicadores.
El modelo evalúa tres capacidades clave en cada provincia: la vitalidad, entendida como la capacidad de generar y sostener energía propia y preservar ciclos esenciales como el agua, los suelos, la biodiversidad o el bienestar; la viabilidad, que refleja la capacidad de mantenerse vivo en el tiempo interactuando con sistemas mayores desde su vocación y especialización; y la evolución, entendida como el potencial para avanzar hacia formas más complejas, integrar mayor cohesión y generar aprendizaje colectivo. Estas capacidades se alimentan de ocho flujos de valor, entre ellos el cuidado de los recursos naturales, la diversidad de hábitats, la energía y circularidad, el bienestar y los cuidados, la infraestructura y conectividad, la cultura, el conocimiento y la transferencia, y la gobernanza y financiación.
La presentación del II Índice de Ecosistemas de Emprendimiento de Impacto contó con la participación de Yolanda Alcalá, subdirectora general de Emprendimiento y Pyme del Ministerio de Industria y Turismo, quien destacó que “este índice es una herramienta muy ambiciosa y oportuna, que nos invita a pensar en la transformación, un proceso que no se puede llevar a cabo individualmente sino de manera colectiva y desde el territorio”. La jornada reunió a representantes de administraciones públicas, empresas, universidades, organizaciones sociales y agentes vinculados al emprendimiento de impacto, junto con entidades como SpainNAB, Cofides, Redeia, Cotec, IE Business School, la Universidad de Cantabria y la Diputació de Lleida.
