Turismo regenerativo: crear valor, no solo conservar

Tras décadas centrados en la sostenibilidad para minimizar el impacto ambiental, surge un enfoque más ambicioso. Ya no basta con contaminar menos; el reto ahora es que la presencia del viajero contribuya activamente a restaurar ecosistemas y fortalecer comunidades. Es el turismo regenerativo, una filosofía que está cambiando la forma de entender los viajes y que plantea una interesante cuestión: ¿puede el turismo convertirse en una herramienta para reparar el planeta en lugar de degradarlo?
<p>En la Gocta Natura Reserve (Perú) antiguas tierras ganaderas están siendo reforestadas con especies nativas. Foto: Gocta Natura Reserve.<p>

En la Gocta Natura Reserve (Perú) antiguas tierras ganaderas están siendo reforestadas con especies nativas. Foto: Gocta Natura Reserve.

Durante casi treinta años, el turismo sostenible ha sido la referencia para Gobiernos, empresas, turoperadores y viajeros. Su objetivo: minimizar los impactos negativos de una industria que representa cerca del 10% del PIB mundial y de la que depende uno de cada diez empleos. Antes de la pandemia se registraban unos 1.500 millones de movimientos internacionales al año –datos de la ONU–, una cifra prácticamente recuperada tras la crisis sanitaria.

Su huella climática es considerable. Según un estudio publicado en Nature Climate Change en 2018, el turismo genera entre el 8 y el 11% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, al incluir transporte, alojamiento, alimentación y consumo asociado.

La paradoja es evidente: el turismo necesita ecosistemas sanos, paisajes conservados y comunidades acogedoras, pero puede amenazar esos mismos recursos. El investigador David Lusseau, de la Universidad de Otago, identificó miles de especies afectadas por la presión turística y advirtió de que la gestión tradicional “ya no es suficiente para proteger la biodiversidad”.

En este contexto se consolida una nueva corriente que cambia la pregunta: no solo cómo reducir el impacto del turismo, sino cómo lograr que mejore los lugares que visita.

El turismo sostenible, inspirado en el Informe Brundtland, busca preservar los recursos ambientales, sociales y culturales de los destinos mediante la reducción del consumo de agua, las emisiones, los residuos y los daños a espacios naturales y comunidades locales. El turismo regenerativo sostiene que ya no basta con reducir daños: aspira a restaurar y mejorar. Como resume Anna Pollock, fundadora de Conscious Travel: “La regeneración consiste en crear las condiciones para que la vida prospere. No se trata únicamente de conservar lo existente. Se trata de ayudar a restaurarlo”.


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El turista, agente activo

La diferencia fundamental es clara: mientras el turismo sostenible busca minimizar el impacto, el regenerativo aspira a dejar el destino mejor de lo que estaba. Esto abarca desde recuperar el patrimonio y reforzar economías rurales hasta aumentar la biodiversidad y mejorar la cohesión social. El turista deja de ser un consumidor para convertirse en un agente activo del ecosistema.

Instituciones como ONU Turismo y el Global Sustainable Tourism Council (GSTC) ya incorporan esta visión, reconociendo que el sector debe avanzar hacia la creación de valor ambiental y social. No se trata de abandonar la sostenibilidad, sino de ir más allá.

En la práctica, los cambios son tangibles: un hotel regenerativo no solo usa placas solares, sino que restaura bosques; un restaurante financia la recuperación de cultivos tradicionales y una excursión dedica tiempo a eliminar especies invasoras o plantar vegetación autóctona. Así, el viaje genera un beneficio real y medible.

Este modelo también redefine el éxito turístico. Más allá del número de visitantes o el gasto medio, se miden indicadores como la biodiversidad recuperada, el carbono capturado o el patrimonio restaurado. Estos datos reflejan mejor la salud del territorio que el simple crecimiento cuantitativo.

En definitiva, el viajero cambia su papel: pasa de ser un turista responsable que ahorra agua o recicla a ser alguien que planta árboles, colabora en restauraciones ecológicas o financia proyectos comunitarios. El viaje se transforma así en una herramienta de transformación positiva para el territorio.

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Turismo regenerativo: crear valor, no solo conservar

El Oasy Hotel (Toscana) financia la recuperación de bosques y fauna silvestre. El huésped no visita simplemente un paisaje protegido, sino que contribuye a mantenerlo. Foto: Oasy Hotel.

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En 42 Acres (Reino Unido) los turistas colaboran para reintroducir especies de flora y fauna perdidas o en peligro de extinción. Actualmente, se centran en la recuperación en la cigüeña blanca. Foto: 42 Acres.

Más allá del ocio y el descanso

El sector hotelero lidera en parte este cambio al invertir en la restauración de los ecosistemas locales, entendiendo que la salud del paisaje es el activo que sustenta su negocio. El Oasy Hotel en la Toscana es un referente: integrado en la reserva Oasi Dynamo (antes un coto de caza), financia la recuperación de bosques y fauna silvestre. El huésped que se aloja en este hotel no visita simplemente un paisaje protegido: contribuye a mantenerlo. Por eso, la experiencia turística gira alrededor de la organización de actividades como rutas interpretativas, observación de fauna, actividades de educación ambiental y conocimiento de los trabajos científicos que se desarrollan en la reserva. Aquí, el alojamiento no es solo un destino, sino la puerta de entrada a un proceso vivo de recuperación ecológica.

En el Reino Unido, la finca 42 Acres (Somerset) apuesta por el agriwilding, donde agricultura y biodiversidad conviven. El visitante participa en talleres de renaturalización (rewilding), recorridos botánicos y conexión con el territorio. Como explica Rozie Edwards, responsable de la finca: “No se trata de crear experiencias de consumo, sino de conexión”, definiendo así la esencia de este modelo.

En la Amazonía peruana, la Gocta Natura Reserve ocupa antiguas tierras ganaderas que están siendo restauradas mediante reforestación con especies nativas. Bajo el lema Every stay regenerates the forest (Cada estancia regenera el bosque), los ingresos financian la recuperación del bosque nuboso, facilitando el regreso de especies nativas como monos y orquídeas. La propia reserva resume su filosofía con una frase que se ha convertido en uno de los lemas del turismo regenerativo: Every stay regenerates the forest (Cada estancia regenera el bosque).

Según la red Regenerative Travel, las soluciones basadas en la naturaleza se están convirtiendo en uno de los principales ejes de transformación del sector turístico. La restauración ecológica no es un complemento, sino parte del producto turístico central.

El turismo regenerativo también recupera sistemas alimentarios locales. No basta con servir “producto local”; se busca establecer relaciones estables con productores para recuperar variedades tradicionales, favorecer la agricultura regenerativa y asegurar rentas dignas. Un referente internacional es el Hotel Fogo Island Inn (Canadá) donde los beneficios se reinvierten en la comunidad, trabajando con artesanos y pescadores locales para fortalecer una economía que estaba en declive. más del 80 % de los alimentos proceden del propio territorio y buena parte del mobiliario ha sido fabricado por talleres locales.

Turismo regenerativo: crear valor, no solo conservar

Un turista en el Refugio del Colibrí Cola de Espátula, una especie endémica y en peligro de extinción que tratan de conservar. Foto: Gocta Natura Reserve.

Quizá la faceta más llamativa del turismo regenerativo sea la participación directa de los visitantes en la recuperación ambiental. En Hawái, tras los incendios de 2023, los turistas colaboran en la plantación de árboles nativos y restauración agrícola. En Australia, programas como Visit Sunshine Coast permiten que cada reserva financie corredores ecológicos en el mismo destino que el viajero disfruta, ofreciendo un impacto real, local y rastreable en tiempo real.

Implicación directa para un mayor impacto

La plataforma Ferryscanner y la ONG Enaleia colaboran en la conservación marina mediante la limpieza de mares y la restauración de la biodiversidad. A través de proyectos de “pesca” de basura y educación en comunidades costeras, ambas entidades buscan soluciones reales para regenerar los ecosistemas marinos aprovechando la base de clientes de la plataforma.

“A nivel de viajeros, la regeneración está cada vez más presente y gana relevancia entre determinados perfiles”, explica a Revista Haz Alexia Kotsi, responsable de Marketing de Ferryscanner, aunque aclara que “todavía no puede considerarse el principal criterio de decisión” y suele actuar como un “factor complementario”.

Sobre la conexión del turista con estas causas, Kotsi señala: “Estas iniciativas son capaces de generar un impacto real cuando se presentan de forma concreta, accesible y transparente. Los viajeros responden mejor cuando pueden entender fácilmente cómo su contribución se traduce en un beneficio ambiental tangible”.

“El sector ha avanzado hacia enfoques regenerativos que no solo buscan preservar los destinos, sino contribuir activamente a dejar esos entornos en mejores condiciones”, remarca. Ejemplo de ello es su alianza con Enaleia, que ha recaudado más de 20.000 euros tras informar a los clientes que una donación de 5€ equivale a retirar 100 botellas de plástico del mar.

Turismo regenerativo: crear valor, no solo conservar

Ferryscanner y la ONG Enaleia colaboran en la conservación marina mediante la limpieza de mares y la restauración de la biodiversidad. Foto: Ferryscanner.

Finalmente, Kotsi subraya que estas acciones complementan la necesaria transformación del sector: “Para avanzar hacia modelos más sostenibles, las iniciativas con viajeros deben combinarse con cambios profundos en las flotas, operaciones e infraestructuras”, conectando así con una “demanda creciente de alternativas alineadas con los valores de sostenibilidad”.

La ciencia también respalda este cambio. Investigadores de la Universidad de Girona y del Sustainability and Resilience Institute sostienen que la regeneración no es solo una modalidad turística, sino una nueva forma de concebir el sistema, priorizando la resiliencia ecológica y el bienestar comunitario sobre el simple crecimiento. Asimismo, el proyecto europeo REGGAE propone gestionar los destinos como sistemas vivos donde residentes, empresas y visitantes conviven en equilibrio.

Aunque muchos destinos están aún en fase piloto, la tendencia es clara: el éxito turístico ya no se medirá solo por pernoctaciones, sino por la capacidad del sector para restaurar paisajes, fortalecer economías locales y devolver biodiversidad a los territorios.

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