Sophie Cunningham y la fuerza silenciosa de las alianzas

Sophie Cunningham es escolta de las Indiana Fever, en la WNBA (Women's National Basketball Association), la liga de baloncesto femenino de EE. UU. Entre sus virtudes, letal desde el triple, intensidad, competitividad..., destaca otra: el compañerismo. Ella potencia y protege al resto de compañeras, especialmente a la líder del equipo, Caitlin Clark.
<p>Sophie Cunningham con el Phoenix Mercury en 2023. Foto: John Mac Flickr, vía Wikimedia Commons. Licencia CC BY-SA 2.0.<p>

Sophie Cunningham con el Phoenix Mercury en 2023. Foto: John Mac/ Flickr, vía Wikimedia Commons. Licencia CC BY-SA 2.0.

Todos los héroes cuentan con villanos a su altura. La némesis de Sophie y Caitlin es DeWanna Bonner, de las Phoenix Mercury. Muy agresiva tanto en el cuerpo a cuerpo como en su lenguaje (“trash talk”, provocación verbal, literalmente, “hablar basura”), el 22 de junio de este año volvió a agredir a Caitlin.

Sophie, miró fijamente a los ojos de Bonner señalándola con el dedo índice de manera ininterrumpida durante 22 segundos. Bonner, fuera de sus casillas, le gritaba que no lo hiciera. La foto es ya el meme del año. Representaba una postura firme frente a un conflicto. Protegió al débil sin decir ni mu.

El baloncesto requiere mente fría, dirección, objetivos, asignación de funciones, liderazgo y lealtad. Lo mismo que la empresa. Guardar la debida fidelidad a un socio, cliente, proveedor o trabajador es la base de la confianza. Fidelidad, nobleza, franqueza, honradez, adhesión y cumplimiento son ingredientes de la reputación.

La confianza se forja mediante contratos, pero también vía alianzas. El compromiso es inmaterial, pero adquiere su dimensión cuando el aliado o el compañero es atacado. En el mundo de los negocios los riesgos son frecuentes. Malas prácticas de competidores, reclamaciones fraudulentas de clientes, conflictos de intereses, sobornos, corrupción, mala fe de trabajadores y colaboradores… El mejor antídoto contra todas ellas es contar con aliados fuertes. Y es importante contarlo.

En las normas (estándares) europeas de información sobre sostenibilidad (ESRS en inglés o NEIS, en español) las alianzas, colaboraciones estratégicas y relaciones comerciales de una organización se detallan manera transversal a lo largo de varios apartados: ESRS 2, ESRS G1 y ESRS S2.

Divulgaciones generales ESRS 2 (estrategia y modelo de negocio SBM) es común y obligatorio. Las alianzas se reflejan como parte del motor del negocio. Aquí, el requisito de divulgación SBM-1 (estrategia, modelo de negocio y cadena de valor) se describe explícitamente cómo opera la organización, se detallan las relaciones, acuerdos y dependencias mutuas con socios comerciales clave, proveedores estratégicos y aliados de proyectos conjuntos (joint ventures). Por su parte, la gestión de Impactos, Riesgos y Oportunidades (IRO) bajo el filtro de la sostenibilidad (Requisito de divulgación IRO-1) y el análisis de Doble Materialidad, reporta cómo tus alianzas ayudan a mitigar riesgos o si, por el contrario, estas uniones generan impactos ambientales o sociales negativos de los que la empresa es indirectamente responsable.


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Por lo que respecta a la gobernanza (ESRS G1 conducta empresarial), el requisito G1-2 (gestión de las relaciones con los proveedores) informa sobre si hay cláusulas de sostenibilidad en los contratos, auditorías conjuntas, formación y aseguramiento de prácticas éticas en la colaboración. El requisito G1-6 (prácticas de pago) reporta los plazos medios de pago, protegiendo especialmente a las pymes.

Atención también a ESRS S2 (trabajadores en la cadena de valor) si hay subcontratación de mano de obra o es relevante en la cadena de suministro garantizando de forma consensuada el trabajo bajo condiciones dignas, seguras y respetando los derechos humanos.

El ejercicio sereno de reportar las acciones que refrenan la gestión de las amenazas es más valioso que los aspavientos de declaraciones grandiosas, en la mayoría de las ocasiones, brindis al sol.

Ante la aparición del conflicto, Sophie, en lugar de gritar o empujar, se quedó completamente en silencio. No reclamó a las árbitros. No respondió a la violencia con violencia (tampoco puso la otra mejilla). Simplemente, callada, señaló. Frente al ruido respondió firmemente con sosiego, tranquilidad, calma, reposo. La antítesis surtió efecto. Contraponer paz a furia, cumplió el objetivo, a través del contraste, de resaltar y dar mayor fuerza expresiva a la denuncia de la ilegalidad cometida por DeWanna Bonner.

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