Microseguros: una red de protección frente a la vulnerabilidad

Para millones de personas en todo el mundo, una enfermedad inesperada, una inundación, un robo en un pequeño negocio o la pérdida de una cosecha pueden borrar en pocos días el esfuerzo de años. Significa perder la principal fuente de ingresos o caer en una situación de pobreza de la que resulta muy difícil salir. Ante esa vulnerabilidad, los microseguros pueden marcar la diferencia entre recuperarse o quedar atrapados en la precariedad.
<p>Ampliar el acceso al seguro contribuye a reducir la pobreza, fortalecer las economías locales y mejorar la capacidad de las comunidades para recuperarse tras una crisis.<p>

Ampliar el acceso al seguro contribuye a reducir la pobreza, fortalecer las economías locales y mejorar la capacidad de las comunidades para recuperarse tras una crisis.

Para un pequeño comerciante, una agricultora, una trabajadora autónoma o quien atiende un puesto de comida en la calle, un imprevisto no es solo una interrupción temporal. Puede significar varios días sin ingresos, la imposibilidad de reparar una herramienta de trabajo o la pérdida del capital necesario para volver a empezar.

Contar con un microseguro supone, en muchos casos, la diferencia entre poder retomar la actividad o perder el sustento. Diseñados para personas con bajos ingresos, pequeños emprendedores, trabajadores independientes o agricultores, estos productos ofrecen coberturas sencillas, primas asequibles y procesos adaptados a quienes tradicionalmente han quedado fuera del mercado asegurador.

El auge de los microseguros coincide con un contexto de creciente incertidumbre. El cambio climático incrementa la frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos; la inflación dificulta la recuperación económica de los hogares más vulnerables; y la expansión del trabajo autónomo y de pequeños negocios hace que millones de personas dependan directamente de su capacidad para seguir desarrollando su actividad.

En este escenario, disponer de una protección básica deja de ser únicamente una cuestión financiera para convertirse también en una herramienta de desarrollo social. Ampliar el acceso al seguro contribuye a reducir la pobreza, fortalecer las economías locales y mejorar la capacidad de las comunidades para recuperarse tras una crisis. También pone de relieve el papel que puede desempeñar el sector asegurador cuando adapta sus soluciones a quienes se encuentran más expuestos ante cualquier imprevisto.

A diferencia de los seguros convencionales, los microseguros cubren riesgos muy concretos: accidentes, enfermedades, fallecimiento, daños en pequeños negocios o pérdidas agrícolas. Su objetivo no es ofrecer una cobertura amplia, sino proporcionar una red de seguridad que permita afrontar situaciones inesperadas sin poner en peligro la estabilidad económica del hogar.

Más que una red de protección

Los datos reflejan que la demanda de este producto está creciendo. Según el informe The Landscape of Microinsurance 2024, elaborado por la Microinsurance Network, alrededor de 344 millones de personas estaban protegidas mediante microseguros en 37 países al cierre del último estudio, frente a los 331 millones del año anterior. El volumen de primas alcanzó los 6.200 millones de dólares.

Aun así, la llamada ‘brecha de protección’ sigue siendo uno de los principales retos del sector, especialmente en economías emergentes. Para reducirla, los microseguros suelen distribuirse a través de canales que ya facilitan el acceso a crédito, ahorro u otros servicios financieros básicos, como cooperativas o entidades microfinancieras. Estos canales resultan clave porque acercan el seguro a personas que quizá nunca se habían planteado contratar una póliza, pero sí conocen y utilizan esos servicios en su día a día.

Estos productos ofrecen coberturas sencillas, primas asequibles y procesos adaptados a quienes tradicionalmente han quedado fuera del mercado asegurador.

La digitalización también está desempeñando un papel decisivo. Los pagos mediante teléfono móvil o la utilización de imágenes por satélite para evaluar daños agrícolas permiten reducir costes y resolver reclamaciones con rapidez, un aspecto clave para extender la cultura aseguradora entre colectivos tradicionalmente excluidos.

El impacto en la economía local

Lograr este acceso es precisamente el objetivo de A tu lado Mapfre, una iniciativa integrada en el Plan de Sostenibilidad 2024-2026 que facilita la protección a personas con bajos ingresos y pequeños emprendedores.

“El seguro ha demostrado ser uno de los mayores facilitadores del progreso y del bienestar en cualquier sociedad”, explica Gregorio Santos, director de Proyectos Especiales de Mapfre. Sin embargo, para millones de personas con bajos ingresos, recuerda, disponer de esa protección sigue siendo algo extraordinario debido a la escasa penetración de este tipo de productos.

Según explica Santos, el proyecto parte de una idea sencilla: ofrecer “productos fáciles de entender, con coberturas suficientes y un precio ajustado a la economía de estos colectivos”. Actualmente cuenta con decenas de miles de asegurados, en su mayoría mujeres que gestionan pequeños negocios, talleres domésticos o puestos de comida ambulante. Al ser ellas el pilar de muchas economías familiares, esta protección les permite emprender “con mayor confianza” y disponer de un respaldo si un accidente o enfermedad paralizan su actividad.

El programa está implantado ya en Brasil, Colombia y Perú, en colaboración con entidades microfinancieras y organizaciones locales que facilitan el acceso al seguro en comunidades donde tradicionalmente apenas existía cobertura aseguradora.

Uno de sus elementos más innovadores es un asistente basado en inteligencia artificial generativa, desarrollado junto a empatIA Technology y disponible a través de WhatsApp. La herramienta ayuda a formar de manera continua a las redes comerciales, resuelve dudas en tiempo real y adapta las explicaciones al lenguaje de cada región. Para Santos, junto con la formación y la colaboración con entidades microfinancieras, la tecnología constituye una de las tres grandes palancas para ampliar el acceso al seguro entre las poblaciones más vulnerables.

A Tu Lado Mapfre está implantado en Brasil, Colombia y Perú, y quiere extenderse a otros países. Su objetivo es alcanzar las 250.000 personas protegidas antes de terminar 2026.

La iniciativa ha superado ya los 70.000 asegurados y Mapfre se ha fijado como objetivo alcanzar las 250.000 personas protegidas antes de finalizar 2026, extendiendo progresivamente el programa a nuevos países de Latinoamérica.

Los microseguros demuestran que no siempre hacen falta grandes coberturas para generar un impacto significativo. Como afirma Gregorio Santos, el seguro representa una promesa de respaldo económico que permite al asegurado seguir adelante con su proyecto de vida incluso cuando aparece un imprevisto.

Mawdy, la empresa de asistencia de Mapfre, también impulsa la accesibilidad financiera en Latinoamérica mediante el desarrollo de productos y servicios para atender las necesidades de personas con bajos ingresos. A través de acuerdos con entidades microfinancieras en Costa Rica, Guatemala, Panamá y México, la compañía facilita el acceso a soluciones de protección y asistencia que tradicionalmente han estado fuera del alcance de estos colectivos. Destaca Protección Génesis, junto a la Fundación Génesis Empresarial en Guatemala, que proporciona protección en el ramo de vida, salud y asistencia funeraria, y las Brigadas Médicas, en varios países de Centroamérica, para ofrecer servicios sanitarios.

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