Cultura aseguradora: aprender a proteger lo que importa

Desde la protección del hogar o la salud hasta un dispositivo móvil o un viaje, los seguros forman parte de decisiones que tomamos a lo largo de nuestra vida y, por tanto, deberían ocupar un lugar propio dentro de la educación financiera.
Cultura aseguradora: aprender a proteger lo que importa

Entender un seguro no consiste en manejar el lenguaje técnico de las aseguradoras, pero sí en saber responder a las preguntas ¿qué queremos proteger?, ¿qué incluye la propuesta? y ¿qué nos costaría un imprevisto? Y es que aprender a gestionar el riesgo también es educación financiera.

Un accidente, una enfermedad o la pérdida de determinados bienes pueden alterar de forma significativa las finanzas de una persona o una familia. Contratar un seguro es, básicamente, traspasar determinados riesgos a una aseguradora a cambio del pago de una cuota o prima.

Por eso, conocer cómo funciona un seguro ayuda a tomar decisiones más informadas ante el riesgo.Un estudio de la OCDE advierte de que los consumidores no siempre identifican adecuadamente los riesgos a los que están expuestos y carecen de los conocimientos necesarios para valorar qué coberturas necesitan, cómo funcionan los productos de seguros o qué condiciones determinan realmente su protección.

Más recientemente, organismos como la Autoridad Europea de Seguros y Pensiones de Jubilación (Eiopa) han insistido en que mejorar la educación financiera puede ayudar a los consumidores a tomar mejores decisiones y a reforzar su capacidad para afrontar imprevistos financieros.

El problema no es solo no tener un seguro. También puede existir una protección insuficiente porque no se comprende bien qué cubre una póliza, qué exclusiones contempla o qué nivel de protección necesitamos. En 2026, Eiopa ha advertido precisamente de esta llamada ‘ilusión del seguro’: personas que creen estar suficientemente protegidas cuando determinadas situaciones no están cubiertas.

La situación es aún más complicada debido a la aparición de nuevas amenazas, como fenómenos climáticos cada vez más extremos o nuevas formas de estafas en entornos digitales.


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Una competencia para todas las etapas de la vida

La cultura aseguradora no comienza cuando una persona compra su primera vivienda o contrata un seguro de automóvil. Se construye mucho antes, a medida que aprendemos a tomar decisiones sobre nuestro dinero y comprendemos que cada etapa de la vida lleva asociados diferentes riesgos y necesidades.

Un joven puede enfrentarse por primera vez a la protección de un dispositivo –móvil, ordenador…–, contratar un seguro de viaje o empezar a ahorrar. Más adelante puede asumir nuevas responsabilidades, como la compra de una vivienda, un vehículo, la protección de la familia, la salud o la planificación de la jubilación.

Por eso es importante empezar a concienciar a las generaciones más jóvenes. En un estudio realizado por Mapfre en España en 2026 sobre una muestra de más de mil personas adultas, el 63% de los encuestados consideró que la educación financiera tiene una importancia muy alta, mientras que la valoración media de sus propios conocimientos financieros fue de 5,5 sobre 10. El estudio también mostró una diferencia generacional en el conocimiento y uso de productos financieros: la generación Z (menores de 30 años) presentaba menos familiaridad con seguros, ahorro e inversión que los grupos de mayor edad.

La principal conclusión del informe es que contratar un seguro no implica necesariamente comprenderlo. La alfabetización financiera necesita combinar conocimiento, capacidad de análisis y herramientas que permitan poner ese aprendizaje en práctica.

Según un estudio de Mapfre, el 63% considera muy importante la educación financiera, aunque califica sus conocimientos con un 5,5 sobre 10.

Educar también para proteger

Ante la necesidad de mejorar los conocimientos financieros y aseguradores de la población, Fundación Mapfre trabaja desde hace años para acercar estos conceptos a  diferentes públicos y etapas de la vida. Uno de los principales proyectos es Seguros y pensiones para todos, una plataforma que explica de manera sencilla y sin tecnicismos cómo funcionan los seguros y otros instrumentos de previsión, con contenidos dirigidos tanto a ciudadanos como a educadores.

La formación se lleva también al aula con herramientas divertidas, pero instructivas. Entre las iniciativas educativas se encuentran Finexit, un escape room financiero que plantea a los estudiantes diferentes retos relacionados con medios de pago, inversiones, seguros y previsión social; PlayPension, un juego de simulación que permite experimentar con decisiones económicas a lo largo de distintas etapas de la vida, y bugaMAP, un juego de estrategia empresarial que acerca a los jóvenes al funcionamiento de una compañía aseguradora.

Cuando los usuarios son capaces de hacer preguntas, comparar coberturas y comprender las condiciones de un producto financiero o asegurador, están también en mejor posición para decidir.

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